Retiro espiritual de 11mo: un espacio para reconectar y reflexionar
Héctor Mojica
4/30/20262 min read
El pasado viernes veinticuatro de abril de 2026, los estudiantes de 11mo grado participaron en un retiro espiritual realizado en el Centro Ignaciano Pedro Arrupe, una experiencia enfocada en la reflexión personal y la conexión con Cristo. Lejos de la rutina académica, este encuentro permitió a los estudiantes detenerse un momento para pensar en sí mismos, en su crecimiento personal y en la etapa que están por culminar.
El objetivo principal del retiro fue fomentar la reflexión personal, el autoconocimiento y reconocer cuánto ha cambiado cada estudiante a lo largo de los años. Además, se promovió la convivencia entre compañeros y la conexión espiritual, fortaleciendo los lazos dentro del grupo en un ambiente distinto al aula.
El retiro se desarrolló a través de cuatro fases principales. La primera actividad consistió en colocar en un papelógrafo una imagen con el mensaje “abre tu corazón”, en la que se observaba a una persona derribando un muro que ocultaba un corazón. Esta dinámica invitaba a los estudiantes a reflexionar sobre las barreras emocionales que muchas veces construyen.
La segunda fase fue “la entrevista”, en la que los estudiantes respondieron preguntas personales para conocerse mejor. Previamente, se realizó una dinámica de “cara y sello” para formar parejas, con quienes posteriormente compartieron sus respuestas, generando un espacio de confianza y apertura.
Como tercera actividad, se llevó a cabo el “mapa de los miedos”, donde cada estudiante escribió sus temores. Algunos decidieron compartirlos frente al grupo, creando un momento de vulnerabilidad y empatía entre compañeros.
Finalmente, en la cuarta fase llamada “el camino de mi vida”, los estudiantes colocaron dos fotografías: una de su infancia y otra actual. A lo largo de un camino entre ambas, escribieron sus logros personales, permitiendo visualizar su crecimiento y evolución a lo largo del tiempo.
Además de estas actividades, el retiro incluyó diversos momentos complementarios como dinámicas grupales, la proyección de videos de reflexión y espacios de participación donde los estudiantes compartieron sus pensamientos. También hubo momentos de descanso y convivencia, como el receso y la merienda, que contribuyeron a fortalecer el ambiente de grupo.
El cierre del retiro fue uno de los momentos más emotivos. Todos los estudiantes se reunieron para compartir sus sentimientos y reflexionar sobre su etapa en la secundaria. Varios compañeros, visiblemente conmovidos, expresaron entre lágrimas lo que significó la experiencia y cómo esta les permitió valorar su crecimiento personal y la cercanía del final de esta etapa.
Este retiro espiritual no solo fue una actividad más, sino una experiencia significativa que permitió a los estudiantes reconectar consigo mismos, con los demás y con su fe, dejando una huella importante en su último año escolar.






